viernes 11 de abril de 2008

Our mind is a very powerful thing

Algo que estoy viendo en la televisión me recordó un post que escribí en Junio del 2007, hace casi un año, sobre cómo el tiempo aparentemente perdido te prepara para un futuro, una idea que leí y me fascinó hasta el punto de traducir fragmentos y poner mis pensamientos sobre el tema, que me conmovió tanto.

Hoy no tiene que ver tanto el tema como que es algo también espiritual, leyes secretas de la vida, que están ahí pero que a veces nos sorprendemos cuando alguien las pone en palabras y nos provocan pensamientos profundos sobre el rumbo de nuestra vida, lo que queremos hacer, cómo queremos vivir y lograr cosas.

Esto realmente no lo provocó el show de Oprah, The Secret, realmente lo provocó una conferencia que ví anoche de un profesor moribundo. The Last Lecture.

Pero en el show de Oprah, que es la reacción de la gente a este secreto (no vi el primer show) veo historias que me emocionan. Gente que ha tenido experiencias terribles en su vida y que están en un hueco, y no pueden salir ni encontrar pareja porque esa profunda tristeza y depresión se le sale por los poros. Y todos sabemos que cada persona provoca ciertas sensaciones en los demás en dependencia de su ánimo. De ahí viene aquello de que “mientras estaba soltera, no tenia enamorados, y ahora que tengo novio, me caen como guasasas”.

Nuestra mente es algo muy poderoso.

Me tocó especialmente la historia de una mujer que perdió su trabajo, vivía encerrada en su casa, con el trauma de dos hermanitas pequeñas que había perdido en un accidente de niña, y se sentía culpable, no conseguia por supuesto novio y estaba sumida en la depresión. Un día, no sé si fue por que vió el programa o no, se dió cuenta y cambió su vida. Abrió su propio negocio por internet, y cambió totalmente su actitud. Al año tenía trabajo, novio, casa nueva, perro y bebé.

No me conmovió tanto lo que dicen del “secreto” sino las anecdotas de la gente.

Ver la conferencia sobre la vida que da el profesor moribundo no sólo te llena de admiración sino te hace preguntarte: estoy en el camino correcto? Qué estoy dejando de hacer en mi vida que puedo alcanzar, lograr?

Desgraciadamente, muchas veces nos conformamos con las cosas, y no avanzamos, sin darnos cuenta que la vida puede ser mucho más, sobre todo si vives en un país que te lo permita.

En el peor de los casos sólo vemos lo malo y dejamos a un lado las cosas buenas de que disfrutamos. Sin embargo, cuando ya no tienes aquello o no estás en el país que te causó esa tristeza, pasa el tiempo y cuando miras atrás, entonces, por el contrario, sólo tiendes a ver lo bueno, y lo malo pierde ya su color. Cómo lograr el equilibrio?

Yo lo he hecho escribiendo. Cuando me estoy olvidando de lo malo que fue algo, voy a lo que escribi en aquella época y lee bien y detenidamente, y así revivo lo que fué, y me afianzo más en mi vida actual y las decisiones tomadas.

Recuerdo que antes de irme de mi país, escribí algo y el encabezamiento era algo así como: “para cuando me olvide de por qué me fuí de Cuba”.

No solo en ese caso, sino que para otras cosas hice lo mismo, para que en un futuro, si me olvidaba (cosa para nada rara con esta artereosclerosis prematura que tengo, jaja), al menos lo tuviera escrito, ahi, en el momento que lo sufrí, fresquecito, madurito, calentico.

Pero volviendo al tema, porque el de por qué me fui no es para nada el tema (ni lo voy a escribir aqui), uno a veces SÍ ES RESPONSABLE DE SU VIDA. y no se da cuenta.

Uno puede decidir cómo vivirla.

Y estoy plenamente consciente de cuán difícil es a veces, incluso imposible para muchos, porque...vaya...viví en Cuba...y eso me capacita para saberlo.

Pero incluso en esas situaciones, hay muchas cosas que puedes hacer y no haces. Y pienso que quizás pude haber hecho muchas cosas allá que no hice, pues un buen ejemplo de una que sí hice es el curso de Fotografía cuando tenía tan poco trabajo que nos mandaban para la casa sin salario. Pero cuantas más? Cuantas dejé de hacer por estar encerrada en ese círculo vicioso de la frustración, la impotencia en que uno a veces vive?

Por suerte, no soy de los casos extremos. Recuerdo cuando las propinas decrecieron tanto que a veces te pasabas 15 días con un grupo, incluso fuera de la Habana, desgastándote y al final te daban 20 cuc, y al chofer 5. y si el chofer fue bueno y te ayudó, terminabas con 15 cuc, habiendo trabajado 15 días con una guagua de 20 o 30 turistas. Y cuando la agencia ademas te exigia pagar 10 cuc de tu propina. Recuerdo el día que me cansé de morirme de rabia y de querer coger a los turistas por el cuello, ellos, tan desagradecidos, y me dije: “bueno, tengo esta situacion y realmente no hay nada que pueda hacer al respecto. Que es lo que realmente me interesa? La fotografia. Cuantos cubanos tienen la oportunidad de ver el amanecer en Viñales o visitar Trinidad? 0.01%. Pues entonces, a tu grupo de turistas dale lo que pagaron, buen servicio, sonrisa, pero nada más allá de lo que se merecen (a no se que sean turistas que se merecen más, que por cierto, era una deprimente minoría), y tú, en tus tiempos libres (que además te mereces, porque bastante que trabajas, y te levantas por la madrugada) te vas a esos hermosos lugares que tienes la oportunidad de visitar con ellos, y tiras fotos y fotos y fotos.”

Cuando regresaba a casa, venía con 10 cuc en el bolsillo pero una memory flash llenita de fotos de atardeceres, montes cubanos, lagos, montañas, ciudades, gente, y sentía que había valido la pena.

Esa es una historia de éxito en mi vida. pero lo fueron todas?

No. Muchas veces he sentido, incluso lo siento ahora, que puedo hacer mucho más.

Y cuando miro vidas como la de ese profesor, me da envidia, pero a la vez me dan unas ganas tremendas de nutrir la mía de semejantes éxitos, pequeños pero gigantes.

El poder convertir una derrota en éxito es una habilidad inapreciable.

El sacarle el mayor provecho a la vida con tu esfuerzo y sentido común, y ser capaz de hacerlo de una manera enriquecedora para los demás, siendo humano, responsable, y eternamente niño (para poderlo disfrutar, como los peluches del profesor), es posiblemente una de las llaves que abre las puertas a la felicidad.

5 comentarios:

Al Godar dijo...

Es la mente la que hace la felicidad o la desgracia.
Hay que aprender a usarla,
Saludos,
Al Godar

Omar Rodríguez dijo...

Te recomiendo a Bukowski... Y que no falte un beso para ti.

Lisetg dijo...

Omar, seguire tu consejo...seguro que es tan bueno como siempre.
un beso

Ivis dijo...

Hola, es la primera vez que te leo y me ha encantado encontrar a un ser humano como tú. Lo que escribes y piensas se parece en alguna medida a las dudas que a mí me atormentan. Además, escribes muy bien.
Me alegro de haberte encontrado, voy a pasearme por tu blog un ratico a ver qué más hay.
Un saludo desde Mallorca.

Lisetg dijo...

omarcito querido, que pasa que no se puede ver tu blog!
guaaaaaaaa voy a llorar, mira que aunque no pongo muchos comentarios siempre lo leo con placer.

Ivis, un placer. me alegra porque a mi me gusto mucho tu blog tambien.

besos