
Garrincha, como siempre, metiendo pescao. Si no sabes de que se trata esto, mira los posts de por alla abajo.

La internet ha abierto un espacio que antes no se tenía y lo que antiguamente pasaba sin conocerse, hoy ya está cambiando. Yo se que en Cuba pocos conocen a esta gente, pero al menos en el exterior, se les sigue. Cuando vivía en Cuba sabia que el gobierno neutralizaba a la gente y a todos los que se opusieran los declaraba contrarrevolucionarios y delincuentes, pero era algo que sabia sin haberlo visto con mis propios ojos.
Ahora estamos teniendo información en tiempo real por internet, por Twitter y los blogs, sobre lo que está pasando con esta gente. Hoy es la segunda vez que usan la violencia contra ellos y eso me pone muy mal. No puedo ignorarlo porque eso mismo me pudiera estar pasando a mi, porque esa gente son de mi generación y dicen exactamente lo que yo pienso, y me llena de rabia la forma en que el gobierno los reprime.
Utilizan robots salidos de no sé dónde para hacer mítines repudio, gente que grita consignas estúpidas sin pararse a pensar en lo que están diciendo, gente que ofende y hasta agrede a otros por decir algo que no le gusta al gobierno. Además, están usando la fuerza descaradamente y NO PASA NADA.
Hoy el esposo de Yoani había citado al jefe de la operación donde la metieron en un carro y le dieron golpes, en 23 y G.
El gobierno organizó una “feria de libros” CASUALMENTE en el mismo lugar, de pronto. Pero a demás movilizó a esos robolucionarios para que les hicieran un acto de repudio. El Twitter de Claudia dice que golpearon al esposo de Yoani y se lo llevaron. Todo esto está pasando ahora mismo en el Vedado.
Claudia:
http://twitter.com/ClaudiaCadelo
Yoani:
http://twitter.com/yoanisanchez
Me encabrona tanto, porque sé que estas son las tácticas pero no es fácil estar lo viviendo en la distancia y que toda Cuba esté ignorante totalmente de lo que sucede, como lo estuviera yo si aún viviera allá. Y eso es muy triste. Lo único que espero es que haya una reacción internacional más grande que la que ya hubo antes con la otra golpiza, en definitiva todo el mundo estaba hablando de la entrevista de Yoani a Obama, espero que se arme la gorda… es frustrante saber que esto podría quedarse así.
En todos los paises puede pasar esto... pero... no se supone que Cuba sea pais mas democratico del mundo? el mejor pais de america? el unico que tiene dignidad? el unico que es bueno con su pueblo?
Esto es para los que solo creen las palabras y no los hechos.
(post de Yoani en Generacion Y)
Cerca de la calle 23 y justo en la rotonda de la Avenida de los Presidente, fue que vimos llegar en un auto negro –de fabricación china– a tres fornidos desconocidos: “Yoani, móntate en el auto” me dijo uno mientras me aguantaba fuertemente por la muñeca. Los otros dos rodeaban a Claudia Cadelo, Orlando Luís Pardo Lazo y una amiga que nos acompañaba a una marcha contra la violencia. Ironías de la vida, fue una tarde cargada de golpes, gritos y malas palabras la que debió transcurrir como una jornada de paz y concordia. Los mismos “agresores” llamaron a una patrulla que se llevó a mis otras dos acompañantes, Orlando y yo estábamos condenados al auto de matrícula amarilla, al pavoroso terreno de la ilegalidad y la impunidad del Armagedón.
Me negué a subir al brillante Geely y exigimos nos mostraran una identificación o una orden judicial para llevarnos. Claro que no enseñaron ningún papel que probara la legitimidad de nuestro arresto. Los curiosos se agolpaban alrededor y yo gritaba “Auxilio, estos hombres nos quieren secuestrar”, pero ellos pararon a los que querían intervenir con un grito que revelaba todo el trasfondo ideológico de la operación: “No se metan, estos son unos contrarrevolucionarios”. Ante nuestra resistencia verbal, tomaron el teléfono y dijeron a alguien que debió ser su jefe: “¿Qué hacemos? No quieren subir al auto”. Imagino que del otro lado la respuesta fue tajante, porque después vino una andanada de golpes, empujones, me cargaron con la cabeza hacia abajo e intentaron colarme en el carro. Me aguanté de la puerta… golpes en los nudillos… alcancé a quitarle un papel que uno de ellos llevaba en el bolsillo y me lo metí en la boca. Otra andanada de golpes para que les devolviera el documento.
Adentro ya estaba Orlando, inmovilizado en una llave de kárate que lo mantenía con la cabeza pegada al piso. Uno puso su rodilla sobre mi pecho y el otro, desde el asiento delantero me daba en la zona de los riñones y me golpeaba la cabeza para que yo abriera la boca y soltara el papel. En un momento, sentí que no saldría nunca de aquel auto. “Hasta aquí llegaste Yoani”, “Ya se te acabaron las payasadas” dijo el que iba sentado al lado del chófer y que me halaba el cabello. En el asiento de atrás un raro espectáculo transcurría: mis piernas hacia arriba, mi rostro enrojecido por la presión y el cuerpo adolorido, al otro lado estaba Orlando reducido por un profesional de la golpiza. Sólo acerté a agarrarle a éste –a través del pantalón– los testículos, en un acto de desespero. Hundí mis uñas, suponiendo que él iba a seguir aplastando mi pecho hasta el último suspiro. “Mátame ya” le grité, con la última inhalación que me quedaba y el que iba en la parte delantera le advirtió al más joven “Déjala respirar”.
Escuchaba a Orlando jadear y los golpes seguían cayendo sobre nosotros, calculé abrir la puerta y tirarme, pero no había una manilla para activar desde adentro. Estábamos a merced de ellos y escuchar la voz de Orlando me daba ánimo. Después él me dijo que lo mismo le ocurría con mis entrecortadas palabras… ellas le decían “Yoani sigue viva”. Nos dejaron tirados y adoloridos en una calle de la Timba, una mujer se acercó “¿Qué les ha pasado?”… “Un secuestro”, atiné a decir. Lloramos abrazados en medio de la acera, pensaba en Teo, por Dios cómo voy a explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones en kilobytes, la han violentado en plena calle. Cómo describirle la cara despótica de quienes nos montaron a la fuerza en aquel auto, el disfrute que se les notaba al pegarnos, al levantar mi saya y arrastrarme semidesnuda hasta el auto.
Logré ver, no obstante, el grado de sobresalto de nuestros atacantes, el miedo a lo nuevo, a lo que no pueden destruir porque no comprenden, el terror bravucón del que sabe que tiene sus días contados.
Por supuesto, lo mejor es los sentimientos del vigilante por sus vigilados, por sus víctimas, diríamos, que llega hasta tratar de salvarles la vida. El, un interrogador de la Stasi. Que detalle que al final el escritor se entere de todo. Si, puede ser cierto que es una historia muy ‘linda’ para que haya sido verdad, pero no deja de ser una película genial por ello. Además, utilizan los aparatos reales con que escuchaba la Stasi.
El actor, el vigilante, dijo que, en la vida real, su mujer estuvo años informándole a la Stasi sobre lo que él hacía… wow.
Y que critica tan interesante encontré. A que recordara…
“Žižek also says the character of the playwright is simply too naive to be believable: "One cannot but recall here a witty formula of life under a hard Communist regime: Of the three features — personal honesty, sincere support of the regime and intelligence — it was possible to combine only two, never all three.”
Y lo he hecho porque me parece genial todo lo que ha pasado y he tenido varias etapas de emociones.
Primero aquel post que hice cuando me entere de lo del concierto y las críticas al mismo por parte de miles de gente. Me pareció todo tan extremista y radical y politizado, que me encabroné.
Después la rompedera de “discos” y la ridiculez de algunos exiliados. Dan pena, la verdad.
Después oír sobre las amenazas a Juanes y familia, a Olga Tañon, y me preguntaba hasta donde iba a llegar la gente en su locura. Dije que Juanes me importaba un pito, pues nunca me gusto, pero que tenía todo el derecho a ir a cantar a Cuba porque además sé que gusta mucho allá. Y como salí no hace mucho, sé perfectamente lo bueno que es para la gente.
Después el emocionante concierto, y escribí un breve post con la emoción aún latente de ese final. Vi que no fue un concierto político pero que sí había implícito un mensaje político, y no fui la única que lo sintió.
Por último el famoso video de lo que pasó en el Nacional y para qué contarles… verlos impotentes, azorados, indignados… con algo a lo que los cubanos estamos tan acostumbrados, me hizo darme más cuenta aún de cuán mal está. Cuando uno vive siempre así, casi que se llega a acostumbrar, y aunque te encabronas y sabes que está mal, te acostumbras, porque así has vivido siempre y no conoces otra cosa. Cuando ves a otras personas, acostumbradas a su libertad sin que nadie los atosigue, reaccionar como reaccionó Juanes, Bosé, la Tañón, es que te das cuenta que es una situación tétrica, que es un horror vivir así. Me solidaricé mucho con ellos y comprendí perfectamente las lágrimas de impotencia de Juanes. Me identifiqué totalmente con la mirada y la “mordida de labios” de Yotuel, porque sé exactamente cómo se sentía en ese momento, y más con la frase de “si paramos ahora, ellos habrán ganado”.
Me indigné más aún cuando leí tantos comentarios estúpidos sobre las lágrimas o las reacciones de los artistas. Me decepcioné de muchos intelectuales que aún después de todo esto, siguen criticando y hasta ofendiendo a Juanes, y no tienen en cuenta todo lo que esto ha significado. Me sentí bien de ser una tonta sentimental, flower woman, y no un inteligente cold-blooded intelectual cubano.
Aquellos cuyas palabras astutas admiré, hoy los veo más claramente. Aquel cuyas palabras o letras de canciones me parecían (y parecen) banales y aburridas, hoy lo admiro y le agradezco que su corazoncito esté bien puesto, mucho mejor puesto que aquellos que lo critican. Siempre he valorado más el corazón que las palabras, será por eso que me tocó ser una tipa normalita, sin una inteligencia admirable.
Las últimas impresiones han sido: de risa cuando leí lo que dijo Cuba de que el video era manipulado, y de alivio por algunas opiniones de cubanos, como esta.
Entre la gente que respeto, algunos no me decepcionaron, y entre ellas, Yoani. Ella sabe lo que la gente quiere, lo que puede hacerles bien, no es una extremista, no se dejó llevar por las opiniones de los demás. Ella no puso la política por encima de la gente.
Me sumo a la señora del video que enlacé más arriba, creo en la sinceridad de Juanes y le agradezco enormemente que haya decidido luchar para llevar a cabo ese concierto. Me avergüenzo de lo que le pasó en el hotel, de las ofensas y criticas que aún recibe, y espero que sepa que los extremistas no son la mayoría del pueblo cubano en el exilio.